PARA QUÉ LA POESÍA (II)

blog-imagen-poesia-iiEn este segundo artículo desearía exponer ligeramente una idea que me ronda acerca de la vinculación entre la expresión de la Belleza y el hecho poético.
Cuando surge en el creador la necesidad de expresar cierta Belleza, creo que únicamente a través del medio poético es como ésta puede llegar a tomar verdadera forma. Sin embargo, siento que, a veces, la Belleza es un elemento vivo que busca su propio camino al margen del creador y es entonces, cuando el observador (escritor, crítico, lector…) se encuentra con esa clase de expresión, completamente original, que no ha sido creada por ninguna voluntad consciente, que se abre a él, en su conciencia, una forma u objeto expresivo ajeno a los modos habituales.
Es cierto que la necesidad de expresar la Belleza, ha de buscar su camino en los más puros y difíciles sentidos de la palabra –si nos referimos a la expresión escrita-, pero a veces, son las propias palabras, cuando les permitimos entrar libremente en su juego semántico, subjetivo, onírico o metafórico, las que crean Belleza, y es una Belleza de sentidos y analogías insospechadas que pueden llegar a sobrecoger y empujar al observador al límite de la razón, y la única posibilidad de comprender ese objeto nuevo, producto de algo misterioso, es por medio del factor poético. Yo no intuyo ningún otro método ni código.
Casualmente, o quizás no, estoy leyendo estos días la obra poética de J.M. Caballero Bonald, y de pronto me encuentro en su poema en prosa ‘Femme Nue” estas líneas:
“La transgresión de la lógica conduce al predominio de la maravilla. Nada es ya subalterno: todo regresa a su veracidad más ilusoria. Es como si cada signo extraviado en el silencio reencontrara de pronto la palabra que significa todas las palabras. Vociferan las líneas, gesticulan las formas. […]”
He sentido cierta alegría cuando he leído este texto porque me ha parecido como un apoyo a la idea peregrina que he intentado exponer en este artículo sobre la utilidad poética.
Algún día volveré a ella para trabajarla con mayor profundidad, porque si bien es evidente que nada puede ser creado de la nada, y que todo génesis precisa de una base en la que nacer, también es cierto que la mente no conoce, ni domina, todos las causas ni medios en que la Belleza puede expresarse, aunque sí puede llegar a reconocer y comprender esa otra belleza por medio del lenguaje poético.
Presiento que cuando haga ese trabajo, me puedo encontrar con extraños hallazgos y sugerencias.
Gracias.
L.L.S.

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