SIN NOMBRE

(A una sombra sutil que vi una vez)

alma blanca

Los amigos que quise tener no existen,
y el poema que un día escribiré
ya lo he olvidado,
ni tampoco he leído aún al poeta
que me haga llorar y romper sus versos,
por leer en ellos lo que yo me callo.

Invento entonces personas vidas y voces,
pero siempre se desvanecen
cuando les quiero preguntar,
y si acaricio en los cálidos espejismos
sus venas de imperfecta vida,
sólo siento mármol y frialdad.

Llamas rojas danzaron demasiado cerca,
sin yo saber lo que eran: niebla hervida.
Cuando ya me congelaba su frio ardor,
iluso me dije : “He aquí la Belleza;
mírala, sólo una vez, es como el Sol”
y ahora sé que nada vi… una rara mentira.

Dime ¿Acaso sabes tú dónde mana aquel licor
que ha de calmar para siempre mi sed?
Yo no.
¿Acaso habré escuchado ya la música,
esa que es todas las músicas,
pero ninguna a la vez?
Aún no.

Quien me hable de la pregunta definitiva;
del alba incesante;
de la hora sin fin,
quizás tampoco seas tú,
blanca alma errante,
o quizás sí.

Sólo queda saber si cuando yo ya no sueñe,
alguien me jurará que es aquí *
donde nace el mar y la tierra muere. *

LL.L.S.

Llançá/Tiana 2017

*(Este dos versos finales, en recuerdo de Luis de Camoes)
Imagen (Alma blanca) creada por Joan López

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